Con mi mano derecha

martes, enero 24, 2006

Nos gusta el fútbol

Buenas. Otro día más. Otra tarde en el bar. Otra de mis reflexiones. Otros clientes...

Por si alguien no se ha dado cuenta todavía, ántes que la política, inmigración, matrimonio gay, ley antitabaco, paro, delincuencia y putas; el tema más hablado en un bar es sin duda alguna el fútbol. Nunca se pasa de moda. Y como en casi todas las modas, la gente quiere formar parte de ella. Ésta historia que os cuento hoy no es muy extensa, pero en el momento de vivirla, me pareció de lo mas intensa y simpática. Por eso quiero compartirla. Ántes de nada, quiero decir que cada frase, cada comentario y cada reflexión de la pareja de clientes que conoceréis a continuación es completamente verídica y citada textualmente. Porque ya me encargué yo de cojer un boligrafo y apuntarlas en cuanto oí la segunda.

Son las 19:10 horas minuto más, minuto menos. A mí como a mucha mas gente, me gusta el futbol. Tengo puesta la televisión en el canal EuroSport, pues es el único lugar donde retransmiten la Copa de África de Naciones y hace diez minutos, minuto más minuto menos, ha comenzado el partido Egipto - Marruecos. Dos clientes entran en el bar.
- Hola, ponnos dos botellines -dice el primero, y sin parar va directo al baño.
Cuando sale los dos botellines ya están servidos con sus respectivos aperitivos. Los dos comienzan a hablar durante unos minutos hasta que el primero me dice:
- Mañana juega el futbol no? el Madrid.
- Sí, creo que sí -contesto, recordando que mañana hay Copa del Rey y el Betis visita el Bernabeu.
- Lo echan por la televisión? -me pregunta el segundo.
Por la televisión seguro que lo echan, pero imagino que se refiere a si hay que pagar para verlo.
- Que va, es de pago -digo.
- Y lo vais a poner?
- Pues no se, imagino que sí. A no ser que sea muy tarde.
- Mira en el periódico, ahi vendrá a que hora es -le dice el primero al segundo.
El hombre coje el periódico y observa un instante la portada.
- No se, no viene nada.
Yo casi que hubiera abierto el periodico, aun que no me apeteciese buscarlo (que seguro que era eso lo que le pasaba) pero por lo menos mostrar un poco de interes.
- A mí es que el futbol no me... -dice el primero- hombre... si es un buen partido si me gusta verlo.
- No! mañana si que hay buen partido -le contesta el segundo- el Ársenal es un equipazo.
¡¡¡¡¡¡¡El Arsenal??!! me digo a mi mismo, si queda un mes para ese partido...
- Bueno, mañana mirare en el As a que hora es.
Tras un momento de silencio el primero mira la tele y dice.
- Ummm los rojos contra los verdes...
Bravo, pienso, acabas de demostrar que no eres daltónico, que bien los diferencias... y eso que casi todos son negros :D.
- Ah, esta es la copa esa de Sudafrica -dice el segundo sacando pecho.
Claro que si, el continente Sudafrica y todas sus naciones, entre las que están Egipto y Marruecos, a ver quien no conoce ese torneo. Ignoro si es ignorancia o pocas ganas de pensar. Pero hay momentos en los que es mejor no abrir la boca.

Desde aquí invito a todo el mundo a no hablar. Me asombra cada día contemplar escenas como estas, escuchar jartadas de tonterías que no me explico como caben en una boca. No solo de futbol, si no de lo primero que salga, de lo que esté de moda. Y yo, en esos momentos, me averguenzo de mi propia raza...

sábado, enero 14, 2006

Ley antitabaco

LA LEY DEL TABACO Y LA HOSTELERÍA
El 1 de enero de 2006 entra en vigor la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco (B.O.E: del 27), que establece una serie de medidas dirigidas a bares, restaurantes y locales de ocio:
  • Los locales de menos de 100 m2 deberán indicar la opción elegida en los accesos al establecimiento y en toda su publicidad. La entrada de menores a estos locales está permitida en las mismas condiciones que hasta ahora. (Punto nº2 de la ley)
En estos días que van de año he podido comprobar en muchas ocasiones la cantidad de gente que "conoce" la ley antitabaco y como ha afectado en sus vidas. Ahora ya no se dan los buenos días al entrar a un bar, no, ahora se dice: ¿aquí se puede fumar?
Maldito subnormal, si fueses tan tonto como yo pensaba, habrias intentado cruzar la puerta sin abrirla y te habrias dejado los dientes en un cartel que dice bien clarito: SE PERMITE FUMAR. Lo impresionante es que cuando les dices que si, se rien. A ver, dónde está la gracia gilipollas. Luego te dicen: joder, es que con la ley esta ya no te puedes ni fumar un cigarrito con el café en ningun lao.
Pues aqui si que se puede, aquí y en el 90% de los bares, gañán.
Imagino que con el tiempo todo volverá a la normalidad, pero desupues de dos semanas con la nueva norma, la gente lo sigue preguntando. Ha habido algún cliente que incluso me lo ha preguntado más de una vez (no vaya a ser que un día se pueda y otro día no), pero bueno, tiene que haber de todo en el mundo. Alomejor hay más analfabetos de lo que pensamos y el 95% de la gente no sabe leer. Si es así yo encantado de contestarles, pero solo una vez por favor.
De todas formas, a parte de que se pueda o no fumar, la mayor polémica viene en cuanto a la entrada de menores en los bares de fumadores.
Hace unos días entró una pareja al bar con sus dos crios (a los que odio, ummm otro día tengo que hablar de los niños), había mas gente en el bar y nadie dijo nada (o todos conocen la ley o les suda la polla, o ambas cosas). Pero en ese momento entra por la puerta el listo del barrio (uno de tantos) y esque siempre hay un listo.
- Hola, que hay -le digo.
Y su contestación no es para nada la que yo esperaba (¿aquí se puede fumar?), que va, es mucho mejor.
- Aquí no pueden estar niños -me dice muy serio.
- Si, si pueden.
- No no, en los sitios de fumadores no pueden entrar los menores de 18 años, está prohibido desde el uno de enero -dice todo orgulloso de conocer la ley como la palma de su mano.
- Que va, si pueden -le contesto. Mi sangre está empezando a hervir y mi rostro cambia la cara apacible y amable que tenia antes por una de furia e impotencia, sin que yo pueda hacer nada. Impotencia porque de estár al otro lado de la barra le hubiera dicho cuatro cosas, pero en un bar tienes que guardar las formas, ya sabeis, el cliente siempre lleva la razón. Habría que quemar al que dijo eso.
- Bueno bueno, tu sabrás pero no se puede.
Los padres de los putos niños me preguntan qué se debe, me pagan y se van. Ellos no quieren entrar en la conversación. Posiblemente porque conocen la ley tan bien como el gañan que acababa de entrar y piensan que es verdad que los niños no pueden estar. Nada mas irse el listo vuelve a la carga.
- Macho, que te pueden meter un paquete por tener niños aquí -me dice
- Que no, que en los bares pequeños si pueden estar, donde no pueden es en las zonas de fumadores de los bares grandes -le explico-, que ayer me leí la ley.
- No se eh, yo te lo digo porque ayer estube hablando con una persona dos horas del tema y creo que lo conozco bien -me contesta.(Tú que vas a conocer bien la ley inutil, ni tu ni el otro con el que estuvieses hablando).
- Pues creo que estas equivocado -le digo.
Y en este momento uno de los clientes que está escuchando dice:
- Lleva razon, según tengo entendido en los bares de fumadores no pueden entrar niños -me dice, introduciendose en la conversación. (no tendrás nada mejor que hacer que meterte donde no te llaman... pardillo).
Nada mas de decir eso el segundo gañan, los otros dos que están en el bar y que tambien escuchan la conversación muestran su apoyo.
- Si si, creo que no se puede, lo llevan diciendo ya un tiempo (dime quien lo lleva diciendo, tu madre?).
- Hombre no creo que pase nada pero en teoria está prohibido -dice otro.
Me dan ganas de matalos. Comprendo ahora que sí, "conocen" la ley y además se la suda. Tras unos intentos de convencerlos con mis palabras y ver que no llegan a entenderlas (alomejor es que no me expreso bien) me doy la vuelta y abro un cajon, donde tengo una copia de la ley de tabaco y hostelería (a ver si con un poco de suerte éstos pertenecen al 5% de gente no analfabeta y saben leer). Tras un rato buscando, la jauria de perros se había calmado y ya llevaban 30 segundos sin hablar del tema. Saco la ley y se la doy al gañán numero uno.
- Mira, leete el punto dos -le digo, y además se lo indico con la mano.
El resto de listos se acercan. No creo que todos su piesen leer, alomejor pensaban que había fotos. Pero para mi sorpresa uno de los que se acerca acaba primero mientras los demás siguen mirando la hoja (no es muy largo lo que hay que entender, creo que intentan buscar fotos).
- Pues según pone ahi, es verdad. Si pueden entrar -dice sin dejar de mirar la hoja.
Increible, pienso, él solito. Yo no digo nada esperando a ver que dicen los demás. Al rato se separan y dice otro:
- Pues si lo pone ahí sera verdad.
Me tengo que contener de no decir, SI ESQUE SOIS MU TONTOS!!!!!!, pero no era pa menos. Y que gran sorpresa me llevo al oir decir al que empezó todo:
- Tú estas seguro de que esto está bien?
- Hombre, es una copia del B.O.E. -le contesto, intentando no poner un tono, que me salía solo, demasiado sarcástico.
- No se, yo que tú me aseguraría.
Le quito la hoja de la mano y la guardo sin decir nada.
Hasta aquí fue la cosa. Ahora yo pido, por favor, que alguien me diga un sitio más fiable que el Boletin Oficial del Estado donde poder informarme. O en su defecto, alguien que limpie el mundo de tanta escoria que no es capad de reconocer que estaba equivocada.
Si la gente fuese un poquito más humilde... cuanto ganaríamos.

jueves, enero 05, 2006

Menuda nochevieja

La primera historia de éste rincón, será, sin ir mas lejos, de ésta misma tarde. Pero antes de empezar, es conveniente que os hable un poco de su protagonista.
El individuo en cuestión se llama Gustavo y maldigo el día que apareció por el bar. Cómo os diría yo, ¿recordáis la película La cena de los idiotas? Pues Gustavo sería el candidato perfecto. No porque lance boomerangs ni nada parecido, sino por todo él.
Aparentemente es un tío normal, joven, unos 30, emancipado, soltero (no me extraña), pero en cuanto cruzas una palabra con él te das cuenta que vas a tener un "amigo" para toda la vida. Sencillamente porque él se pegará a ti cada vez que te vea.
En el barrio ya le conocen, y cada vez que le ven en el bar, la gente no entra y se va al bar de al lado. Y viceversa. Si lo tuviera que definir con una palabra, sería pesado. Mejor no, sería inaguantable, o cansino, o sobón, o pegajoso, o andayvetedeaquicoño. Os aseguro que no conocéis a nadie igual.
Llegado a éste punto creo que es suficiente, pues ya iréis conociendo más de él a través de las historias. Y aquí va la primera...
Eran las siete y media de la tarde, más o menos, y estaba solo en el bar. Aprovechaba ése rato para leer la prensa cuando a través del cristal veo a Gustavo que se acerca, recé durante dos segundos por que pasara de largo pero al llegar a la altura de la puerta se giró y entró. Yo no soy creyente, así que sinceramente esperaba poco de mis plegarias. Según pasa por la puerta dice con una voz arrastrada y cansina:
- Hola Mariano.
- Buenas Gustavo.- digo yo en un tono bajo y fingiendo, sin llegar a conseguir del todo, una aparente alegría.
Viene arreglado, pero arreglado de hace 3 días. Imagino que desde nochevieja no se ha cambiado. Trae la cazadora con una mancha blanca en el hombro derecho, como si se hubiera arrastrado por una pared de cal (las dimensiones de la mancha me evitan pensar que pueda ser de otra cosa), el pelo grasiento, barba de tres días, medio tambaleándose y trozos de caspa en las cejas y la cara.
Seguidamente se acerca a la barra, extiende su mano, y no me dio tiempo ni a rezar.
- Feliz año nuevo.
Es inexplicable lo que me pasa por el cuerpo cuando tengo que estrecharle la mano, que por desgracia es casi cada vez que me ve. Pero como buen tío que soy, hago un esfuerzo y sin decir nada le doy la mano. A mi me molesta la gente que te aprieta la mano que parece que te la va a partir, pero me molesta más aun los que la dejan muerta, sin hacer ni un leve movimiento. Gustavo es de los que la dejan muerta.
- A ver que me tomo... que se yo, ponme un botellín. Hoy no estoy muy bien. -me dice (él siempre toma botellines y, en mi opinión, nunca está bien).
Se lo pongo y ocurre lo último que pensaba que podía ocurrir. Se sienta y no dice nada. Está en Babia, con la mirada perdida y en silencio. Yo me pongo a colocar vasos, rehuyendo de la conversación que pensaba me esperaría. Tras cinco minutos de reloj le observo y veo como apoya su cabeza sobre los brazos y se recuesta en la barra con la mirada perdida al frente. A los pocos segundos su cabeza se gira hacia abajo mostrándome únicamente su pelo grasiento. En éste momento se oye la puerta del bar.
Entra un cliente (que yo pensaba hace tiempo que era gay, hasta que me dijeron que estaba casado) seguido de dos mujeres. Miran a Gustavo durante unos segundos y luego me miran a mi como pensando, ¿dejas a la gente dormir aquí? Les doy las buenas tardes, me piden tres cervezas y se sientan en una mesa (yo tampoco me habría quedado en la barra). Desde su sitio las dos mujeres contemplan a Gustavo y de vez en cuando me echan una mirada (como si yo fuese el culpable no te jode zorra -pienso). Lo cierto es que sabía que algo tenía que hacer, pero quién soy yo para despertar a una criaturita así de su placentero sueño. Lo que tenía claro es que no le iba a tocar. Tras unos momentos de incertidumbre y cuando los de la mesa se habían enzarzado en su conversación grito:
- GUSTAVO!!!!! -el sobresalto que le acoge es digno de ver, tanto que hasta me dan ganas de reír-. Que te estás quedando sobao macho!!! -digo con una sonrisa y echo una mirada de complicidad a la mesa. Las dos mujeres me sonríen.
- Eh... no... Mariano -dice medio tartamudeando-. Que no estoy dormido, estaba pensando, pen-san-do, que estoy pensando, no te preocupes. Tu tranquilo (tranquilidad es lo que me sobra contigo...), que no estoy dormido -me dice pausadamente con todo su empeño por intentar vocalizar bien.
- Ya te veo como piensas, anda no pienses tanto que no es bueno -digo sonriéndole.
- No, que... tu... tranquiklllsd... que... tranquilo... es que... hablo así porque estoy... que no... q es que... que llevo tres días sin dormir... y por eso hablo así... -dice.
No le digo nada y me dirijo a la cocina a picar algo, salgo rápidamente y le encuentro de nuevo con la mirada perdida y la cabeza apoyada sobre la mano, apunto de babear. Por cierto, la cerveza aun está en el lugar donde la puse y sin tocar.
- Mira si todavía tengo la cerveza entera...
- Por eso te lo digo, no pienses tanto que se te va a calentar.
Coge el botellín y le da el primer sorbo, y ahora si, en un empeño por volver de su letargo, comienza a hablarme.
- Qué te iba a decir yo, que tal la nochevieja -dice.
- Bien, no estuvo mal, por ahí con los amigos -le contesto.
- Pues yo... bueno, he pasado la mejor nochevieja de mi vida, vamos no la cambio por ninguna que valla a volver a pasar... Uf es que... la mejor de mi vida...
En ese momento pienso que me dijo que la iba a pasar solo en su casa, porque no le apetecía salir.
- ¿Saliste por ahí? -le digo.
- Una tía... bueno, increíble como me lo pasé, no te lo puedes imaginar. Vino a mi casa a cenar y a comer las uvas, con un chofer que la trajo. Es que no te puedo decir quien era, pero una tía... Y tu sabes que yo soy del Madrid. Pues sabes donde estaba Guti??
- Dónde.
- En el Buda (según tengo entendido, el Buda es un puticlub). Bueno bueno, y no sabes con quién estuve...
- Pero no dices que estabas en tu casa? -le digo, mientras pienso que está desvariando.
- Yo, en casa y no sabes quien vino. Llegó con un chofer que la trajo, a cenar y a tomarse las uvas a mi casa. Y no hubo nada de sexo eh?
En este momento pienso: este tío es gilipollas, y dice q fue la mejor nochevieja de su vida y que no la cambia por la mía... (No es que yo me hubiese artado a follar esa noche, que va a ser que no, pero vamos que valla una tía por sorpresa a tu casa, a cenar en nochevieja para no follar... pues valla mierda).
- Entonces ¿te lo pasaste bien? ¿quién era la tía? -le pregunto.
- Bueno... no no, no te lo puedo decir. A las 3 y las 4 de la mañana viniendo gente a mi casa. Que se quería tirar por la ventana.
- Qué?! -le digo. Mi rostro esta serio, pero me estoy descojonando por dentro.
- Y yo le decía no te tires, no me fastidies la nochevieja, por favor que no te tires, que me arruinas la nochevieja.
Creo que alguien le tiene que explicar qué es pasárselo bien, porque por lo que estoy oyendo, yo no estaría pasando la mejor nochevieja de mi vida. Y mira que a mi no me disgusta incluso un rollo gore en las cosas, pero joder, a tanto no llego.
- Pero vamos a ver, ¿no dices que te lo pasaste bien? -le repito.
- Vino gente para que no se tirara, con chofer. Es que no te imaginas con quien estuve...
- Era famosa o qué? -le pregunto.
- Aaaaaaaahh.
- Bueno... Eso es que era famosa.
- No, no puedo decir nada, no, lo siento.
- Yo creo que te lo estás inventando -digo, a ver si así se pica y me lo dice.
Y este comentario le afecta bastante, se pone mas serio y dice:
- Vale, ya no hablo mas, no no.
Y se queda callado un momento. Yo, para romper el hielo sigo:
- Bueno pero la tía luego se tranquilizaría no??
Pero el tío ni caso, sigue con su rollo y ya me estaba cansando.
- Que se quería tirar por la ventana, y Guti estaba en el Buda, en la nacional 6. Y que ella se quería tirar por la ventana... que yo vivo en un tercero y que abajo hay un cemento... que se mataba si se tira...
En este momento se oye la puerta y entra el jefe. Fin de mi turno. Gustavo cambia de tema y me dice que ya me viene el relevo.
-Si ya me voy -digo-. Al final no me dices quien era la tía macho, con lo bien que te lo pasaste...
-Que no que no, que no lo puedo decir...
El jefe entra en la barra y ve como una mano se extiende hacia él. Yo dejo apuntado lo que se debe y me despido.
Hasta otro día. Si me entero de quien era la tía, (que con el tiempo saldrá, os lo aseguro), aquí estará.

Bienvenidos

Hola hola hola mis queridos drugos. Después de mucho tiempo planteandome empezar un blog hoy me he decidido, entre otras cosas porque hoy de nuevo uno de mis clientes me ha encandilado con una de sus historias. Sí, uno de mis clientes y una de sus historias, porque en éste rincon personal trataré de compartir con todo el que lo desee lo que tiene que aguantar un camarero corriente, de un bar de barrio, en un pequeño y recóndito lugar del mundo, con una jornada de 4 ó 5 horas (me compadezco de quien la heche más larga), y hasta los cojones de la gente.

Ése soy yo y éstas son las historias que han pasado y pasarán en mi lugar de trabajo.