Qué angelitos!
Como prometí hace unos días, ya va siendo hora de hablar de los niños. En concreto, de los niños en un bar. Y digo niños, por no decir demonios. Y mira que a mi me caen bien los críos... (Por lo general).
Son las 20:00 horas y miro el reloj de Fanta de la pared del bar, deseando que pase rápido la hora y pico que me queda de jornada de curro. Hoy es un gran día porque juega el Barça, y tengo ganas de llegar a casa para disfrutar del partido a gusto. Pero todavía me queda un buen rato de intenso sufrimiento...
Además de otra gente, hay una pareja de heterosexuales (con los tiempos que corren todo hay que decirlo) en la barra (dos buenos clientes, solo beben cubatas) tomando unos JB con cola. El hombre coge unas monedas sueltas de su bolsillo y se va a jugar a la máquina tragaperras, quedando la mujer sola en la barra con cara de aburrimiento. Mas o menos la misma cara que la mía. Los dos mirábamos la tele, no se si prestándola mucha atención, pero la mirábamos. Están poniendo Gente (casi que lo pongo por ver a la presentadora... mmmm... Sonia Ferrer...). De pronto un reportaje nos sobresalta. ¿Sabíais que en una peluquería de no se dónde en vez de cortarte el pelo te lo queman? Pues si, hay en algún sitio que hacen eso y la mujer y yo empezamos a comentar entre risas quién está más pirao, si el peluquero o los clientes... Entre tanto la conversación se desvía y me empieza a contar que si su hijo ha aprobado las oposiciones pa poli, que si hoy ha empezado en la academia que si blabla.
En esto entra otra pareja, amigos de la de los cubatas, y acompañada por sus dos hijos (de unos 8 o 9 años) para variar. Cuando entran y se ven se saludan y se felicitan el año (a estas alturas... a lo mejor era el 2007). Los niños no saludan, pero observan a su alrededor. En un abrir y cerrar de ojos uno de ellos comienza la acción. Se va corriendo hacia la nevera de helados y apoyándose en el termómetro inferior se sube a lo alto y se tumba. Por si alguien no lo sabe, estas neveras (o arcones) se componen de dos tapas que se deslizan hacia adelante y atrás para abrir y cerrarlas. Pues el angelito se agarra al borde del arcón y se pone a deslizarse, como si estuviera en una colchoneta en plena piscina. Yo desde la barra observo acojonado, "dios mío... pero si acaban de entrar!! Si ni siquiera han pedido de beber!! Como cogen confianza de esa manera!!!" Su hermano mientras tanto le mira desde abajo cantando en elevado tono "japiii berdeii tuuuu yuuuuuuu, ta ta taaa taaaaaa taaaaaaaaaaa taaaaaaa". Los padres me piden dos botellines (y encima querréis aperitivo... cabrones, pienso mientras se los pongo). Los críos se sientan en una mesa y se ponen a dar golpes con una botella que traían ellos. La madre grita "Manuel!!" pero su llamada de atención se la suda a los bandidos, y ella como lo sabe, los olvida y se pone a hablar con la otra mujer.
Mientras tanto en la máquina tragaperras se concentran los dos varones. El recién llegado y padre de los chiquillos esta de perfil y lleva un chándal del Real Madrid del año 1996 y lo luce con orgullo de manera ajustada, resaltando su barriga y su culo espléndidamente. Desde mi posición la figura parece una Z redondeada (del madrid tenías que ser...). De nuevo contemplo a los dos bichos (a los pequeños) y me sorprendo al ver que se han levantado y la nevera está fuera de su sitio y ambos intentando volver a colocarla. O eso parecía. Finalmente lo consiguen y vuelven a surfear con su colchoneta. Tras un par de minutos y atender a unos clientes me encuentro de nuevo observándolos. O intentando observarles, pues ya se han cansado de la nevera y ahora toca un nuevo juego: el escondite. Solo consigo localizar a uno, que se mueve por el bar despistado produciendo sonidos guturales y de pronto se oye un grito apagado: "Manuel!!! Manuel!! Ya estoy en el baño de las chicas!!!!!" (Por mi te puedes quedar ahí toda la vida). Ya nada me sorprendía. Otros tres hombres entran en el bar y me piden unas copas. Joder, se me ha acabado el DYC. Salgo a por una silla para subirme y coger una nueva botella de las de encima de la barra (a ver cuando compra el jefe un brazo extensible...). Una vez puestas las copas cojo la silla y salgo a colocarla en su sitio. Los demonios han salido del baño y se encuentra uno corriendo y el otro detrás amarrándole de la camiseta y ambos chillando. Con el bullicio del bar nadie le daba demasiada importancia, ni siquiera sus padres, que se limitaban a decir "chsss" de manera crónica. En mi regreso de colocar la silla, a medio camino entre la barra y las mesas los dos enanos se cruzan y se tiran o se caen al suelo justo delante mía. Me paro en seco y levanto la pierna derecha. En un instante pienso si alargar la pierna hacia adelante o dejarla caer sobre una cabeza que me miraba asustada desde abajo. Fue difícil pero me decido por la primera opción y vuelvo a la barra.
Tras unos minutos el jefe entra por la puerta.
Me encuentro cobrando a los del DYC cuando oigo una vocecita asustada que dice: "me dejas un boli?" Giro la cabeza y encuentro cuatro ojos que asoman por encima de la barra. Me quedo unos segundos mirando con cara de tonto, sin saber que decir hasta que reacciono. "¿Qué? (yo les había oído pero no me lo podía creer). Uno de ellos vuelve a decir "¿me dejas un boli?". Le contesto que si seriamente. Voy a la caja, cobro las copas y les doy un boli. Y los contemplo como se sientan en una mesa con el boli y unas servilletas... (Ahora que me voy os vais a empezar a portar decentemente cabrones...)
Cojo la cazadora y salgo del bar mientras pienso: "que se le va a hacer, son críos..."


2 Comments:
Creo que en mi anterior comentario ya hablé de ésto... BARBECHO YA!!
Matemos a todos los niños y a la mayoria de los adultos y dejemos que la naturaleza vuelva a recuperar su curso...
2/2/06 01:08
mariano cambiate de curro cabron q estas kemaoOO xd
pablo p`sicopata loco xd
6/2/06 16:29
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