Menuda nochevieja
La primera historia de éste rincón, será, sin ir mas lejos, de ésta misma tarde. Pero antes de empezar, es conveniente que os hable un poco de su protagonista.
El individuo en cuestión se llama Gustavo y maldigo el día que apareció por el bar. Cómo os diría yo, ¿recordáis la película La cena de los idiotas? Pues Gustavo sería el candidato perfecto. No porque lance boomerangs ni nada parecido, sino por todo él.
Aparentemente es un tío normal, joven, unos 30, emancipado, soltero (no me extraña), pero en cuanto cruzas una palabra con él te das cuenta que vas a tener un "amigo" para toda la vida. Sencillamente porque él se pegará a ti cada vez que te vea.
En el barrio ya le conocen, y cada vez que le ven en el bar, la gente no entra y se va al bar de al lado. Y viceversa. Si lo tuviera que definir con una palabra, sería pesado. Mejor no, sería inaguantable, o cansino, o sobón, o pegajoso, o andayvetedeaquicoño. Os aseguro que no conocéis a nadie igual.
Llegado a éste punto creo que es suficiente, pues ya iréis conociendo más de él a través de las historias. Y aquí va la primera...
Eran las siete y media de la tarde, más o menos, y estaba solo en el bar. Aprovechaba ése rato para leer la prensa cuando a través del cristal veo a Gustavo que se acerca, recé durante dos segundos por que pasara de largo pero al llegar a la altura de la puerta se giró y entró. Yo no soy creyente, así que sinceramente esperaba poco de mis plegarias. Según pasa por la puerta dice con una voz arrastrada y cansina:
- Hola Mariano.
- Buenas Gustavo.- digo yo en un tono bajo y fingiendo, sin llegar a conseguir del todo, una aparente alegría.
Viene arreglado, pero arreglado de hace 3 días. Imagino que desde nochevieja no se ha cambiado. Trae la cazadora con una mancha blanca en el hombro derecho, como si se hubiera arrastrado por una pared de cal (las dimensiones de la mancha me evitan pensar que pueda ser de otra cosa), el pelo grasiento, barba de tres días, medio tambaleándose y trozos de caspa en las cejas y la cara.
Seguidamente se acerca a la barra, extiende su mano, y no me dio tiempo ni a rezar.
- Feliz año nuevo.
Es inexplicable lo que me pasa por el cuerpo cuando tengo que estrecharle la mano, que por desgracia es casi cada vez que me ve. Pero como buen tío que soy, hago un esfuerzo y sin decir nada le doy la mano. A mi me molesta la gente que te aprieta la mano que parece que te la va a partir, pero me molesta más aun los que la dejan muerta, sin hacer ni un leve movimiento. Gustavo es de los que la dejan muerta.
- A ver que me tomo... que se yo, ponme un botellín. Hoy no estoy muy bien. -me dice (él siempre toma botellines y, en mi opinión, nunca está bien).
Se lo pongo y ocurre lo último que pensaba que podía ocurrir. Se sienta y no dice nada. Está en Babia, con la mirada perdida y en silencio. Yo me pongo a colocar vasos, rehuyendo de la conversación que pensaba me esperaría. Tras cinco minutos de reloj le observo y veo como apoya su cabeza sobre los brazos y se recuesta en la barra con la mirada perdida al frente. A los pocos segundos su cabeza se gira hacia abajo mostrándome únicamente su pelo grasiento. En éste momento se oye la puerta del bar.
Entra un cliente (que yo pensaba hace tiempo que era gay, hasta que me dijeron que estaba casado) seguido de dos mujeres. Miran a Gustavo durante unos segundos y luego me miran a mi como pensando, ¿dejas a la gente dormir aquí? Les doy las buenas tardes, me piden tres cervezas y se sientan en una mesa (yo tampoco me habría quedado en la barra). Desde su sitio las dos mujeres contemplan a Gustavo y de vez en cuando me echan una mirada (como si yo fuese el culpable no te jode zorra -pienso). Lo cierto es que sabía que algo tenía que hacer, pero quién soy yo para despertar a una criaturita así de su placentero sueño. Lo que tenía claro es que no le iba a tocar. Tras unos momentos de incertidumbre y cuando los de la mesa se habían enzarzado en su conversación grito:
- GUSTAVO!!!!! -el sobresalto que le acoge es digno de ver, tanto que hasta me dan ganas de reír-. Que te estás quedando sobao macho!!! -digo con una sonrisa y echo una mirada de complicidad a la mesa. Las dos mujeres me sonríen.
- Eh... no... Mariano -dice medio tartamudeando-. Que no estoy dormido, estaba pensando, pen-san-do, que estoy pensando, no te preocupes. Tu tranquilo (tranquilidad es lo que me sobra contigo...), que no estoy dormido -me dice pausadamente con todo su empeño por intentar vocalizar bien.
- Ya te veo como piensas, anda no pienses tanto que no es bueno -digo sonriéndole.
- No, que... tu... tranquiklllsd... que... tranquilo... es que... hablo así porque estoy... que no... q es que... que llevo tres días sin dormir... y por eso hablo así... -dice.
No le digo nada y me dirijo a la cocina a picar algo, salgo rápidamente y le encuentro de nuevo con la mirada perdida y la cabeza apoyada sobre la mano, apunto de babear. Por cierto, la cerveza aun está en el lugar donde la puse y sin tocar.
- Mira si todavía tengo la cerveza entera...
- Por eso te lo digo, no pienses tanto que se te va a calentar.
Coge el botellín y le da el primer sorbo, y ahora si, en un empeño por volver de su letargo, comienza a hablarme.
- Qué te iba a decir yo, que tal la nochevieja -dice.
- Bien, no estuvo mal, por ahí con los amigos -le contesto.
- Pues yo... bueno, he pasado la mejor nochevieja de mi vida, vamos no la cambio por ninguna que valla a volver a pasar... Uf es que... la mejor de mi vida...
En ese momento pienso que me dijo que la iba a pasar solo en su casa, porque no le apetecía salir.
- ¿Saliste por ahí? -le digo.
- Una tía... bueno, increíble como me lo pasé, no te lo puedes imaginar. Vino a mi casa a cenar y a comer las uvas, con un chofer que la trajo. Es que no te puedo decir quien era, pero una tía... Y tu sabes que yo soy del Madrid. Pues sabes donde estaba Guti??
- Dónde.
- En el Buda (según tengo entendido, el Buda es un puticlub). Bueno bueno, y no sabes con quién estuve...
- Pero no dices que estabas en tu casa? -le digo, mientras pienso que está desvariando.
- Yo, en casa y no sabes quien vino. Llegó con un chofer que la trajo, a cenar y a tomarse las uvas a mi casa. Y no hubo nada de sexo eh?
En este momento pienso: este tío es gilipollas, y dice q fue la mejor nochevieja de su vida y que no la cambia por la mía... (No es que yo me hubiese artado a follar esa noche, que va a ser que no, pero vamos que valla una tía por sorpresa a tu casa, a cenar en nochevieja para no follar... pues valla mierda).
- Entonces ¿te lo pasaste bien? ¿quién era la tía? -le pregunto.
- Bueno... no no, no te lo puedo decir. A las 3 y las 4 de la mañana viniendo gente a mi casa. Que se quería tirar por la ventana.
- Qué?! -le digo. Mi rostro esta serio, pero me estoy descojonando por dentro.
- Y yo le decía no te tires, no me fastidies la nochevieja, por favor que no te tires, que me arruinas la nochevieja.
Creo que alguien le tiene que explicar qué es pasárselo bien, porque por lo que estoy oyendo, yo no estaría pasando la mejor nochevieja de mi vida. Y mira que a mi no me disgusta incluso un rollo gore en las cosas, pero joder, a tanto no llego.
- Pero vamos a ver, ¿no dices que te lo pasaste bien? -le repito.
- Vino gente para que no se tirara, con chofer. Es que no te imaginas con quien estuve...
- Era famosa o qué? -le pregunto.
- Aaaaaaaahh.
- Bueno... Eso es que era famosa.
- No, no puedo decir nada, no, lo siento.
- Yo creo que te lo estás inventando -digo, a ver si así se pica y me lo dice.
Y este comentario le afecta bastante, se pone mas serio y dice:
- Vale, ya no hablo mas, no no.
Y se queda callado un momento. Yo, para romper el hielo sigo:
- Bueno pero la tía luego se tranquilizaría no??
Pero el tío ni caso, sigue con su rollo y ya me estaba cansando.
- Que se quería tirar por la ventana, y Guti estaba en el Buda, en la nacional 6. Y que ella se quería tirar por la ventana... que yo vivo en un tercero y que abajo hay un cemento... que se mataba si se tira...
En este momento se oye la puerta y entra el jefe. Fin de mi turno. Gustavo cambia de tema y me dice que ya me viene el relevo.
-Si ya me voy -digo-. Al final no me dices quien era la tía macho, con lo bien que te lo pasaste...
-Que no que no, que no lo puedo decir...
El jefe entra en la barra y ve como una mano se extiende hacia él. Yo dejo apuntado lo que se debe y me despido.
Hasta otro día. Si me entero de quien era la tía, (que con el tiempo saldrá, os lo aseguro), aquí estará.


1 Comments:
A la gente como éste "Gustavo" hay que hablarles directamente ya que no pillan las indirectas. Yo si fuera tu le decía lo que hay que decirle, aunque no estoy seguro de que fuese a funcionar, pues estos tipos tienden a ser gilipollas irreparables...
Ya me imagino la conversación:
- Gustavo, cabrón, ¿no te iras de mi bar de una puta vez?
- Ay! tio, que gracioso eres, ¡cabroncete!
- ¿es que no te vas a ir, mamón?
- hahaha, ponme una caña anda
- (murmullo) jodido borracho ¬¬
11/1/06 22:25
Publicar un comentario
<< Home